11 | Jun | 2019

El futuro de la conexión eléctrica

Durante años, la generación local de electricidad ha sido la forma normal de obtener electricidad en islas, comunidades remotas o emplazamientos industriales.

Durante años, la generación local de electricidad ha sido la forma normal de obtener electricidad en islas, comunidades remotas o emplazamientos industriales. Pero diversos factores, como la fiabilidad del suministro eléctrico, las preocupaciones medioambientales o las limitaciones económicas, están forzando a los proveedores de servicios energéticos y a los clientes finales a reinventar otras formas de autoabastecimiento independientes de las redes de distribución convencional, como las microrredes.

Más de 1.300 millones de personas que viven en regiones remotas carecen por completo de electricidad, tienen un acceso limitado a la misma, o tienen un suministro poco fiable. A medida que crece la población mundial y nuestra forma de vida requiere más de la energía, nos damos cuenta de lo dependientes que somos de fuentes fiables de electricidad para continuar con nuestras vidas. Para abordar este reto, los gobiernos de todo el mundo están invirtiendo en las infraestructuras que harán llegar la electricidad a regiones deficientemente conectadas.

Las microrredes difieren de las redes eléctricas convencionales en la proximidad que existe entre la generación y el consumo.

No estamos hablando de posibilidades futuras, sino de soluciones tecnológicas ampliamente probadas sobre el terreno que están disponibles actualmente, y que llevan funcionando en docenas de instalaciones por todo el mundo desde hace 15 años, y que han encontrado en la energía solar y eólica, entre otras energías renovables,

una solución para la estabilización, la automatización y el control inteligente de las redes que gestionarán la energía renovable generada en redes remotas o aisladas (microrredes).

Las microrredes pueden incorporar energías renovables, reducir costos y mejorar la fiabilidad. Hoy también pueden emplearse como fuente para el arranque sin energía externa o para reforzar la red durante periodos de fuerte demanda. En consecuencia, cada vez se están adoptando más las microrredes. Las considerables reducciones de costos de la generación distribuida de energías renovables, como la fotovoltaica solar (PV) y la eólica, junto con el desarrollo de tecnologías eficientes de almacenamiento de energía y la disponibilidad de una infraestructura de comunicaciones de gran cobertura, han ayudado a que las microrredes sean más viables.  

Además, las soluciones únicas para microrredes permiten elevados niveles de penetración de energías como la eólica y solar en redes aisladas alimentadas con grupos electrógenos, reduciendo tanto las emisiones de CO2 como la dependencia de combustibles fósiles.

Mirando al futuro

El mercado de las microrredes está evolucionando rápidamente, con proyectos ejecutados en todo el mundo en segmentos de aplicación muy variados. Las microrredes están dejando atrás los proyectos piloto de demostración de la tecnología, sustituidos por proyectos comerciales impulsados por sólidos análisis económicos. Un informe de Navigant Research identifica más de 400 proyectos de microrredes en funcionamiento o en desarrollo en todo el mundo1. El mismo estudio prevé que la capacidad global anual de las microrredes aumentará de 685 MW en 2013 a más de 4.000 MW en 2020.

Norteamérica seguirá encabezando el mercado de microrredes y la región Asia Pacífico surgirá probablemente en 2020 como otra área de crecimiento a causa de la enorme necesidad de suministrar energía a poblaciones crecientes, no atendidas por infraestructuras de la red convencional. A medida que evoluciona el mercado de las microrredes, ABB desarrolla tecnologías pioneras para abordar los retos actuales y escribir el futuro de la electrificación.